jueves, septiembre 01, 2005

COFRADIA


Las manos sobre los vasos. No hay que descuidarse, pues, cuando uno menos lo espera, cae un proyectil y arruina el ron. Había perdido la costumbre de tomar con precaución, pendiente que no me engañen. Hasta en el brindis más sentimental, con las copas abrazadas, hay riesgo que alguien arroje una porquería. Hay cosas que no cambian. La cofradía casi en pleno. Otra vez. Lo mejor es que la invitación llegó a las dos de la mañana, justo antes de subir al auto de vuelta a la república independiente de Concón. Corrí las cuadras hasta el bar como si desbordara por la franja derecha y tuviera a Roberto Carlos persiguiéndome. No quería perderme nada más. Ya lo había pasado muy bien con mi prima, pero este bonustrack, con Falcocho despidiéndose para partir nuevamente a Iquique, valía la pena. Al diablo el sueño, la pega, la puntualidad, la resaca, todo. Los amigos están primero. Varias veces estuve en el lugar de Falcocho y no olvido a quienes me acompañaron en esas noches que sonreía por afuera y por dentro me quemaba al imaginar el retorno a la rutina desértica.

1 Comments:

Blogger Hectorchamboli said...

ups quiero ser como tu barfly jajajajaja, buena historia y muy de acuerdo con eso de los amigos, los verdaderos amigos siempre estan primero.

3:24 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home