INSOMNIO

El termoventilador ruge sin descanso. Cuando chico, el ruido de la hélice me inducía al sueño. Mi mamá nunca tuvo que cantar nada para hacerme dormir. Bastaba con encender el aparato y el “espanta-cuco”. Nunca me olvidaré de la felicidad que sentía cuando la vieja apagaba la luz de la pieza y el Pato Donald comenzaba a brillar en un rincón, muy atento a que ningún monstruo me perturbara.
Ahora no resulta. Llevo horas intentando dormir. El polvo que se ha acumulado sobre el video no tapa el parpadeo de su molesto reloj, frenado desde hace días en las 12 horas. Como no sé ajustar la hora sin el control remoto, opto por lo más fácil: desenchufar. Ojalá uno también pudiera tirarse un brazo o una oreja y cerrar las transmisiones.
Enciendo otra vez la luz. Leo una novela por un largo rato. A pesar que me pesan los ojos, al apagar la luz nuevamente me revuelco de un lado a otro sin dormir. Si tuviera algún problema o preocupación, podría justificarse el insomnio. Salvo el suplemento de aniversario del pasquín, el peor error que he cometido en el último tiempo, no tengo nada que me aflija. Me gustaría retroceder al momento en que mi jefe me ofreció esa pega. La rechazaría sin ninguna duda. Urgido de plata, pero no huevón. Ya es tarde.
Música puede ser la solución. Algo relajado: Jorge Drexler.
“Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma”
El uruguayo sabe. Me concentro en las letras. Asumo que no dormiré. Es raro tener tantos trastornos de sueño. Sin sombras, sólo con el sonido de un par de gatos que rematan agosto sobre un techo cercano, cierro los ojos sin ninguna esperanza, sólo preocupándome de no acostarme hacia el lado izquierdo porque me trae mala suerte. Sería una estupidez que lograra dormir y justo me tocara una pesadilla por ese descuido. No ocurre siempre, pero cada vez que sueño algo malo estoy durmiendo hacia mi lado izquierdo. Me sugestioné cuando chico, desde que escuché una conversación de mi vieja con mi nana. Una le decía a la otra que había tenido una pesadilla por haberse dormido apretándose el corazón. No sé por qué asumí que el mío está ubicado al costado izquierdo de mi pecho, quizás debido a que siempre quise ser zurdo como Maradona. Si no pateo con la siniestra, confié en que la naturaleza había ubicado mi bombeador donde creía que lo tenía mi ídolo.
Enciendo otra vez la luz. Leo una novela por un largo rato. A pesar que me pesan los ojos, al apagar la luz nuevamente me revuelco de un lado a otro sin dormir. Si tuviera algún problema o preocupación, podría justificarse el insomnio. Salvo el suplemento de aniversario del pasquín, el peor error que he cometido en el último tiempo, no tengo nada que me aflija. Me gustaría retroceder al momento en que mi jefe me ofreció esa pega. La rechazaría sin ninguna duda. Urgido de plata, pero no huevón. Ya es tarde.
Música puede ser la solución. Algo relajado: Jorge Drexler.
“Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma”
El uruguayo sabe. Me concentro en las letras. Asumo que no dormiré. Es raro tener tantos trastornos de sueño. Sin sombras, sólo con el sonido de un par de gatos que rematan agosto sobre un techo cercano, cierro los ojos sin ninguna esperanza, sólo preocupándome de no acostarme hacia el lado izquierdo porque me trae mala suerte. Sería una estupidez que lograra dormir y justo me tocara una pesadilla por ese descuido. No ocurre siempre, pero cada vez que sueño algo malo estoy durmiendo hacia mi lado izquierdo. Me sugestioné cuando chico, desde que escuché una conversación de mi vieja con mi nana. Una le decía a la otra que había tenido una pesadilla por haberse dormido apretándose el corazón. No sé por qué asumí que el mío está ubicado al costado izquierdo de mi pecho, quizás debido a que siempre quise ser zurdo como Maradona. Si no pateo con la siniestra, confié en que la naturaleza había ubicado mi bombeador donde creía que lo tenía mi ídolo.
En “Trabajos Manuales”, Fresán explica que la diferencia entre los derechos y los zurdos radica en que, mientras los primeros tienen una línea de pensamiento que va desde A hasta Z, los segundos siempre establecen un punto intermedio entre los dos puntos. Por eso sobran genios zurdos: Chaplin, Da Vinci, Miguel Angel, Mc Cartney, Maradona, Vilas, Chino Ríos y un largo etcétera.
Cuenta la leyenda que en pleno Mundial de 1970, que consagró al mejor equipo de la historia, los brasileños entrenaban con miras a la final con Italia. Roberto Rivelinho, junto a otros compañeros, observaban los movimientos de Pelé, con la evidente envidia de ver un artista de esa envergadura, con desplazamientos tan sincronizados y perfectos. El “Rey” tenía todo, salvo una cosa.
Picado, Rivelinho se acercó y le dijo: “¿Igual te hubiese gustado ser zurdo, verdad?
Me río mientras amanece.
Picado, Rivelinho se acercó y le dijo: “¿Igual te hubiese gustado ser zurdo, verdad?
Me río mientras amanece.


4 Comments:
Noches de Insomnio???...me suceden a menudo, porque soy una persona que vive de noche, y en el día preferiría dormir. Mi reloj interno está totalmente desequilibrado, pero prefiero revolcarme en la cama por horas antes de prender la luz...mejor ilusionarse con que se duerme.
Un saludo muy grande, y algo hay que hacer con ese insomnio...intenta la leche, las hierbas, jajaja no sé estoy inventando. Adios!!
.::PaLoMa::.
pd: yo soy zurda..ojalá pudiera decir que soy genia. Pero...no!
yo necesito silencio absoluto....ayer, un grillo no me dejó dormir...lo busqué por todas partes....el maldito insecto se quedó dormido muy tarde.....o quizás me dejó solo....
y si eres genial......no quiero parecer condescendiente ni menos viejo, pero, cuando leo tus cosas, me asombra que sólo vayas en cuarto medio....genial...
un abrazo....
Hola nene, tiempo sin venir!
Te cuento que yo no soy zurda ni tengo insomnios ah y los grillos traen buena suerte, esperemos no te haya dejado solo.
Salu2
Yo soy zurda...tampoco me considero genia. Pero como el mundo está hecho para los diestros, estamos destinados a llevar la contra en todo, a odiar los sacapuntas, los cuadernos de espirales, las plumas pa escribir, las tijeras, las manillas de las puertas...una mierda.
Antumapi
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