lunes, agosto 08, 2005

ELEMENTOS


“Amé con pasión la soledad, el silencio, contemplar durante horas el fuego o el mar, sin necesidad de ninguna otra compañía. El fuego y el mar fueron siempre mis compañeros más fieles y más amados; y siempre que amé a una mujer es porque había encontrado en ella los rasgos esenciales del fuego o del mar…”

(Niko Kazantzakis)





Leo poesía en voz alta. Como la pieza es chica, el sonido de las palabras retumba y me inspira. Al escucharme, tratando de no perder el hilo de los versos, analizo mi tono para ver si es auténtico o estoy cayendo en el ritmo de los farsantes. Nunca me atrevería a escribir versos. No tengo las aptitudes para un ejercicio tan elevado. Yo sigo pensando que los poetas están sentados en el Olimpo, por más que en ocasiones bajen, compartan con nosotros y nos alumbren de tanto en tanto.
Con varias piscolas en el cuerpo, el Gato me confesó una vez que detestaba la poesía porque encontraba que la mayoría que se adscribe a ella, tanto como creador o lector, “está pasada a caca”. Yo soy menos tajante, a pesar que me da asco cualquier cosa que huela a snobismo. Le respondí que, si bien sobran tipos engrupidos, es admirable que alguien se dedique a fusionar ideas con ritmos y sonidos. Esa coherencia siempre la he admirado. Mi amigo me respondió que nunca se había fijado en los sonidos. Había leído en silencio, soltando los versos como si fueran frases cortas. Yo me demoro mucho en soltar uno. Lo estrujo, lo reviso, me mareo imaginando qué me están diciendo, lo leo en voz alta para ver cómo confluyen sonidos y pausas, como si estuviera en las clases de música del colegio y me pidieran otra vez diferenciar los tiempos de las notas blancas, negras y corcheas.
Ahora estoy leyendo a Teillier. Su tono nostálgico, la forma en que recuerda su Lautaro natal, me conmueve el alma. La otra vez leía que Mark Twain recomendó tener mucho cuidado al explotar la nostalgia, pues, en la búsqueda del almíbar, uno se podía manchar con sustancias o hechos artificiales, invocados por recuerdos manipulados o trastocados por el tiempo y la experiencia. La fiebre nostálgica de Teillier, sobre todo en los primeros poemas, como los de “De Angeles y Gorriones”, son de una sinceridad y autenticidad únicas. El poema, no recuerdo el nombre, en el que se encierra en la misma pieza de su infancia y vuelve a escuchar el paso de los ratones por el entretecho es notable, epifánico. Por lo menos para mí.
¿Y a qué viene esto de la poesía? Nada es casualidad. Primero, hablo de ella aprovechando este rincón privado, íntimo, al que ahora sólo tienen acceso tres personas. En general, converso muy poco sobre poesía y literatura con mis amigos de siempre, porque noto la perplejidad con que algunos asumen que ya no soy el pendejo que alguna vez conocieron. Como me aislé por tanto tiempo, leyendo y arrendando películas obsesivamente, ansioso por recuperar parte del tiempo perdido en huevadas, es natural que se sorprendan que el tipo que ayer sólo hablaba de fútbol ahora hable de libros y autores. Por eso, prefiero ser un poco más reservado en ese aspecto. Hablo con quien corresponde.

La segunda razón es por ti.

Ha pasado un buen rato desde el último punto. Pensé que sería seguido, pero finalmente me convenció que era aparte. Releo “es por ti”, imaginando si tu cara es de terror, espanto, pudor o alegría. Ojalá sea alegría. Nunca lo sabré. Esa dosis de misterio, de ambigüedad, es entretenida a ratos, por más que suene masoquista. Sentir que todavía, a pesar de todo lo que hemos compartido, me faltan tantas cosas por descubrir es algo mágico, aunque sólo sea un acto potencial, una posibilidad que se puede extinguir cuando menos se espera.
Como Kazantzakis, he encontrado rasgos de elementos esenciales en ti. Una vez preguntaste que veía en ti. Me quedé mudo porque he visto demasiado. Enumerar los rasgos iría contra el principio de misterio del que hablé antes. Algo te he adelantado.
Me encanta conversar contigo. Siempre sale algo provechoso, útil, aparte de reírnos tanto, como el viernes cuando llegamos al OH. Eso es impagable. Renueva, nutre, sostiene. Y también da ganas de leer poesía.

11 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Mar y fuego. Lo impredecible es lo que te hace amar. Espero que sean muchos momentos que finalmente construyan una historia.
Lectora fiel,
Dani Stgo

2:13 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Encontré tu blog buscando cosas de Serú Girán ( creo queda claro por por mi nick). Muy buena bitácora, te felicito, escribes muy bien. Me imagino cuan grandiosa debe ser tu musa.

Seguiré visitándote
Hasta Luego
Leda

2:01 a. m.  
Blogger Tzade said...

Existen tantas ideas equivocadas sobre la poesía que muchos le dan la espalda a su belleza sin conocerla.
Me encantas.

1:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

12:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

INFELIZ... bien aunque tú decidiste excluirme de tu nueva vida... yo igual te encontre... casi como la Glen en Atracción Fatal... pero bueno echaba de menos leerte y por lo menos saber de ti a travès de esta página... un abrazo
Daniela

7:17 p. m.  
Blogger BarFly said...

tranquila, fiera..jajajaja
no te excluí....cambié la dirección por una cuestión de privacidad no más...feliz que sigas visitando esta humilde casa

un abrazote, perna

10:46 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Qué es eso de privacidad nene??? No te gusta que te lean?

10:55 p. m.  
Blogger BarFly said...

Leda:

Obvio que me gusta que me lean...probé el cambio de dirección para evitar que me siguiera leyendo alguien que no quiero que esté presente más en mi vida, ni siquiera a través de esto....

salu2

11:16 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Entre paréntesis, a mi no me gusta demasiado que me lean...
Escribe que me estás matando.
Antumapi

6:53 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me encotré por casualidad esta pagina, buscando a N.Kazantzakis. Quedo, si no atrapada, por lo menos seducida...

10:33 p. m.  
Blogger BarFly said...

Viceversa:
Encontré el aviso de tu comentario en mi correo. Si no, jamás me hubiera dado cuenta, porque hace mucho tiempo que no escribo aquí.
Te agradezco tu visita. Esto lo escribí hace años, cuando recién partía mi relación con la persona que hoy vivo. ¡Sí, seguimos juntos!
¡Resultó!
Ella me rescató de un momento en que veía todo negro. Y me sigue sorprendiendo día a día.
Gracias por transportarme a un momento tan especial.

6:22 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home