EL QUE PESTAÑEA, ¿PIERDE?
"Quizás porque soy un mal negociante no pido nada a cambio de darte lo poco que tengo: mi vida y mis sueños" Tengo sueño. La pantalla brilla con intensos marcos celestes. Tal como cuando leo a medianoche, con un tic-tac lejano e imaginario, tal vez parecido al del reloj que escuché en la casa mi madrina española mientras mi hermano babeaba la almohada que compartíamos, me cuesta cerrar los ojos y boto unas lágrimas. Cuento los segundos sin pestañear. Es más entretenido que aguantar la respiración junto a la escalera de la parte honda de la piscina. Siempre perdí. Aquí no tengo competencia. Abro los ojos, me mareo un poco. Dudo si podré escribir sobre lo que he sentido en las últimas horas. Me arden. He visto mucho.
En las películas, los personajes pestañean exageradamente cuando observan algo increíble. Creen que sus ojos mienten. Los globos se han conjurado para engañar a quien los dirige, como si por un momento fueran capaces de desobedecer las órdenes cerebrales. Dos contra uno. Se independizan, nos cubren con una tela que nos atrae tanto como nos atemoriza. Los actores pestañean hasta convencerse de la realidad. Racionalmente, concluyen que los ojos no pueden reírse de ellos, por más que se esfuercen y nos nublen con destellos.
Pestañeé anoche. Hoy también. Abrí y cerré mil veces la persiana americana. Ahora estoy compensando. ¿Será cierto? ¿Puedo, al menos, creer? Tic- tac.
En las películas, los personajes pestañean exageradamente cuando observan algo increíble. Creen que sus ojos mienten. Los globos se han conjurado para engañar a quien los dirige, como si por un momento fueran capaces de desobedecer las órdenes cerebrales. Dos contra uno. Se independizan, nos cubren con una tela que nos atrae tanto como nos atemoriza. Los actores pestañean hasta convencerse de la realidad. Racionalmente, concluyen que los ojos no pueden reírse de ellos, por más que se esfuercen y nos nublen con destellos.
Pestañeé anoche. Hoy también. Abrí y cerré mil veces la persiana americana. Ahora estoy compensando. ¿Será cierto? ¿Puedo, al menos, creer? Tic- tac.


1 Comments:
A veces confundo lo que veo con lo que quiero ver. Tengo un mundo paralelo en mi cabeza tan poderoso, que a menudo se me sale por las orejas y se mezcla con la realidad. Pienso que nos pasa a todos. Pestañear es sintonizar la frecuencia correcta, cuando el disco duro hace cortocircuito. Llorar es apagar y prender la pantalla. O algo así...
Dani Stgo
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