martes, octubre 04, 2005

DER UNTERGANG


Aprovechando que los lunes es un poco más barato el cine, ayer fui a ver “La Caída”. Mientras esperaba que se apagaran las luces y varias cabezas calvas se paseaban frente a mi butaca, me di cuenta lo ansioso que estaba. Estaba a minutos de ingresar al búnker de Hitler.

Son los últimos 12 días del Führer. La cinta está basada esencialmente en el diario que escribió Traudl Junge, la secretaria del afiebrado chacal. Ella se ha excusado diciendo que era muy joven y que no entendía muy bien lo que sucedía a su alrededor, lavándose las manos frente a los crímenes. Tal como los chilenos que creían que Villa Grimaldi era un invento del comunismo internacional, esta mujer asegura que nunca sospechó la exterminación de 6 millones de judíos. El cinismo de las viejas aristócratas que ahora, después del informe Rettig y la comisión Valech, lucen espantadas por los abusos del Mamo Contreras y sus boys, es el mismo de esta dactilógrafa. Aparece como una inocente y extraviada joven. Duda entre morir junto a su patrón o arrancar con los cobardes jerarcas de la SS. El director, quizás anticipando que la figura virginal de Junge no es muy creíble, en una escena la muestra contrariada por la amabilidad del Führer en la intimidad y las frases brutales de sus discursos.

Berlín se desploma. El Ejército Rojo, decisivo en el término de la guerra, está a unos kilómetros de distancia, listo para dar el zarpazo final. Hitler, interpretado magníficamente por el suizo Bruno Ganz, pierde la cordura y cae en desvaríos que ninguno de sus subordinados se atreve a contradecir. Ganz, protagonista de “Alas del deseo” de Wim Wenders, aceptó la responsabilidad de ser el primer Hitler de ficción que verían los alemanes. Hasta ahora, sólo lo habían visto en documentales. En una entrevista, contó que asumió el riesgo de quedar estigmatizado y la responsabilidad de encarnar un personaje tan nefasto como Hitler, tarea doblemente dificultosa por el carácter o tono de la película, muy alejado de trabajos anteriores. Ganz no podía aparecer como Chaplin en “El Gran Dictador”.

Concuerdo plenamente con la crítica esencial de Wenders a “La Caída”. Vemos cómo caen judíos, alemanes, soldados rusos, el mismo Goebbels con todo su clan, pero nos priva de ver la muerte de Hitler. Wenders acusó a Hirschbiegel de cumplir con el último deseo del Führer: que nadie encontrara su cuerpo y así evitar que lo exhibieran como trofeo.

Se ha dicho que “La Caída” ha servido para alentar movimientos neonazis en Alemania debido a que presenta un rostro más humano del Führer: atento con las mujeres, cariñoso con los niños y preocupado por su mascota. En mi caso, nunca me olvidé que estaba frente a la recreación de las últimas horas de un demonio. Hirschbiegel lo sacó de las llamas no sólo para completar un ciclo inconcluso en el alma alemana, sino también para gritarnos que este tipo de tiranía es repetible, como también es repetible que masas incultas apoyen liderazgos tan dañinos, injustos y malvados. Por algo ganó Bush. Hitler no bajó desde Marte para dominar el mundo.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Extrañaba los comentarios de cine... bueno "La Caída" llegarà a Arica seguro en 10 meses màs (acá si te doy toda la razòn )... en todo caso me parece notable que después de 60 años los alemanes recièn puedan retratar al lider que amaron y ensalzaron para luego hacerse literalmente los huevones y horrorizarse, culpando a la locura de un hombre y unos pocos el cruel exterminio de miles... olvidando que fueron ellos quienes apuntaron, denunciaron y delataron.. ¿cuàndo los chilenos podremos ver retratado a nuestro cruel castrador dictador de segunda, sin que sea una imtaciòn humoristica? dudo que a muchos su figura les sea cercana a la risa ¿ cuando veremos nuestro propia "Noche de los Lápices"?

Daniela

6:42 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home