martes, septiembre 27, 2005

MENDOZA


El parque es tan hermoso como lo recordaba. Por la ventana del taxi veo a jóvenes preparándose para jugar fútbol y familias babeando frente a parrillas repletas de carne. Los campos universitarios lucen atractivamente serios, sobrios como cualquiera de su especie, pero algo tienen que motivan a pensar en alguna inscripción para un post-grado o algo así. Antonio di Benedetto nació en Mendoza, aunque no sé si estudió aquí. ¿Habrá recorrido estos senderos antes de imaginar las desventuras de Zama? Eso aquí pocos lo saben, algo que no debe extrañar tanto, porque en Viña pocos ubican a Juan Luis Martínez, guardando las debidas proporciones.

El sol irrumpe con vehemencia, recordando que la primavera, con todas sus flores, depresiones y suicidios, ha llegado. Todo brilla como en una postal. Sonrío en busca de un lente que grabe la felicidad que siento. Siempre hay un lente. Desde chico he pensado que tengo un camarógrafo personal, contratado especialmente para mostrar la película de mi vida en mi lecho de muerte. Espero que tenga extras entretenidos, quizás entrevistas a villanos de mi infancia o escenas cortadas por mi inconsciente. Ojalá el camarógrafo no disfrute con artificios o montajes vanguardistas, porque no me gustaría reencontrarme con capítulos pegoteados forzadamente o efectos deformadores. Que ponga play y el documental corra sin sobresaltos, salvo los propios de mi experiencia. Del soundtrack me encargo yo, aunque, pensándolo bien, sería mejor entregarle una lista con canciones y sus respectivos años.

El zoológico es precioso. La mayoría de los animales duerme la siesta, cansados del banquete del mediodía, especialmente los felinos, salvo la pantera, que clava sus ojos implacablemente, dando la impresión que nos observa junto a un poco de ensalada y una manzana en la boca, como Elmer cuando persigue a Bugs Bunny o al Pato Lucas. Esa imagen es recurrente: la hemos visto en “La Quimera del Oro” de Chaplin y en el capítulo de Seinfeld donde el transpirado Newman fantasea con Kramer.

Los chimpancé confirman el cuento de la evolución de las especies. Es cierto, algunos nos parecemos más que otros a los simios. Es posible que sobreviva algo de Lancelot Link en mis genes. Por lo menos no doy vueltas de malacatonche y tengo un blog, así es que algo hemos avanzado. Darwin, sacúdete en tu cripta.

Un confundido taxista, la versión mendocina de Robert de Niro, con sobredosis de tinto y bife chorizo, añora la seguridad que daban Videla y sus secuaces gracias a sus sangrientas rondas a bordo de los hoy casi extinguidos Ford Falcon.

-Sí, che, está eso de las desaparecidos, es cierto, pero, por lo menos, no se veía la delincuencia de hoy. Uno podía andar tranquilo con la familia, sin temor a asaltos o cosas peores. Los militares no aguantaban nada.

En Chile estamos traumados con 3 mil desaparecidos. En Argentina, 30 mil personas corrieron la misma suerte. Y este hijo de puta dice que no es nada. Para cambiar de tema, le hablo sobre el defensa de San Martín que fue baleado a menos de un metro por un policía en el clásico con Godoy Cruz el fin de semana en el “Malvinas Argentinas”, estadio instalado a unos metros del zoológico. Sin arrugarse, culpa a los jugadores por calentar más de la cuenta el ambiente en la cancha y en las graderías. Sinceramente, creo que este tipo tiene más de simio que yo. Gorila con verso. Si tiro maní en el asiento del copiloto, seguro que se trastorna, para el taxi, se baja y se cuelga de un farol para saludar a los buses que bajan atestados de pasajeros desde una dura villa que queda detrás del zoo. Cuenta pestes sobre la población, describiendo sus noches como el desmadre de un spaghetti western, con la soltura de quien vive en un barrio acomodado. Me gustaría conocer la cueva que le permite referirse con tanto desprecio de gente que vive en condiciones que imagino muy similares a las suyas.

Lo único positivo de habernos subido a su carro fue la parada en el lago del parque. Realmente hermoso. La otra vez ni me enteré que existía. No está permitido bañarse ni usar botes. Sólo los socios del exclusivo club, cuya sede impresiona por su tamaño y orden, tienen derecho a practicar el remo en las tranquilas y cuidadas aguas. El simio se larga con un largo discurso en contra de la propiedad privada y de los privilegios de los pijes. De ahí no pasó mucho rato antes que se quejara de la presencia de los bolivianos. Para qué contar más: un idiota.

El centro de Mendoza se quedó pegado en los 80’. Los carteles de los locales tienen un diseño obsoleto, de colores muy apagados, con tantas sombras como la avenida San Martín. Si hasta al entrar en la farmacia, de corte familiar, con una abuelita canosa y de lentes en la caja, se respira un aire perdido, lejano, de sarcófago. Hay olor a remedio, entre metapío y azul de metileno, mezclado con algo pachulí. Parece que, afortunadamente, las nuevas generaciones no conocen el ardor de ese maldito líquido rojo, esencial en cualquier botiquín del pasado. Ahora aplican povidona yodada. ¿O eso también es viejo? Mierda, estoy envejeciendo. Mi mejor amigo del colegio, con quien mantengo contacto permanente, acaba de enterarse que será padre. Al escuchar la noticia, me alegré profundamente, pero también provocó un largo e íntimo devaneo sobre el paso del tiempo. Es mi primer amigo que da el paso decisivo entre juventud y adultez. Sacó el pasaporte con timbres de insomnio, pañales con caca, restricciones y gastos.


A pesar que el cambio ya no es tan favorable como antes, compro varias cosas, tal vez para premiarme por haberme titulado. El mayor premio fue haber ido contigo. Disfruté cada minuto, cada instante, ignorando el decorado, olvidando la demora de la mina de la tienda, la cola en MusiMundo o esa tabla miserable con queso peludo.



3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Lindo viaje con la persona amada.

Esta vez le dejo el vinilo del Mago de Oz ¿Con cuál de los personajes se identifica más?

6:29 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

La argentina es muy linda, siempre y cuenado no te salga uno de esos pelotudos que creen que los que nos cagaron a tiros eran "los buenos"

Salu2 nene y me alegro que estés tan conteto y con tantos premios (jijiji)

9:30 p. m.  
Blogger BarFly said...

cahétel: recuerdo los calcetines coloridos de las brujas....hay minas que hoy usan unos parecidos....cada uno con sus gustos...de los amigos que acompañan a dorothy, creo que me siento más cercano al león, sin identicarme tanto tampoco....

leda: como siempre, es muy grato saber que estás ahí....y sueño con conocer Buenos Aires, Rosario y Córdoba....Ver a Boca en La Bombonera, a Central en Arroyito y a Belgrano en el Chateau Carreras..

11:55 p. m.  

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