lunes, septiembre 12, 2005

NADA PARTICULAR



A veces pienso si conviene vivir tan intensamente. Las alegrías y las penas se sobredimensionan o exageran involuntariamente, quizás en un estado parecido al de los abuelos que son incapaces de dominar sus emociones. Lloran por la familia que ganó la lotería y botan las mismas lágrimas por el niño que murió atropellado en la calle.
Confieso que la bipolaridad es un término que cada vez me interesa más. Me cuesta admitir que sufro un mal tan burgués. Lo más probable es que no tenga nada y sólo sea sugestión o un desánimo pasajero. La semana que pasó estuvo repleta de emociones. Se sucedieron una tras otra, como si asistiera a la función de un circo con números inagotables. No terminaba de digerir cuando aparecía otro acto en la arena. Todavía, a pesar de mi esfuerzo, no he logrado asimilar en detalle. La realidad ha empapado todo, tanto que es imposible estrujar. Sería fácil con una centrífuga, algo artificial que me engañara un poco, pero eso no va conmigo. Tengo que procesar, aunque me desvele noches enteras.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Claro que vale la pena vivir intesamente nene, sino...DE QUÉ SIRVE VIVIR!!
Lo que no entiendo es por qué quieres estrujar la realidad si eso es lo que tenemos que aporvechar día a día.

Cuidese...le dejo un abrazo
Salu2

6:10 p. m.  
Blogger BarFly said...

No te imaginas las cosas que me han pasado....de verdad necesito estrujar,porque me siento un poco abrumado...creo que no hay que conformarse con sentir...hay que que procesar aunque la revisión deje secuelas dolorosas...

abrazote

9:42 a. m.  

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