ZOMBIE

Another head hangs lowly, child is slowly taken
And the violence caused such silence
Who are we mistaken
But you see it's not me, it's not my family
In your head, in your head, they are fighting
With their tanks, and their bombs
And their bombs, and their guns
In your head, in your head they are cryin'
In your head, in your head, Zombie, Zombie
In your head, what's in your head, Zombie
(The Cranberries)
Un blog tiene al brazo derecho de Bush en el limbo. El senador Fernando Flores, tan brillante como roto, tiene razón cuando dice que esta bitácora es el medio de comunicación del futuro. Son más de 30 millones de blogs en la red. Sigo pocos. Me gustan los más íntimos, porque se leen como novelas. La estructura es la misma de obras tan conocidas como “La Tregua” de Benedetti, “Mala Onda” de Fuguet o “Papelucho” de Marcela Paz. A la vez, como autor, es entretenido convertirse en un personaje como Martín Santomé o Matías Vicuña. Respeto los blogs periodísticos, sobre todo cuando ayudan a desenmascarar a los poderosos, pero siempre preferiré los más sencillos.
He llorado por Londres, por su gente, por la irracionalidad del ser humano. Aquí es mal visto demostrar ese tipo de empatía. Uno sufre en silencio, con careta seria, sin derramar lágrimas. Estamos rodeados de zombies neoliberales, una especie que a Carpenter le daría más dinero que los vampiros. A mí, por lo menos, me da más miedo toparme con uno de ellos en un bar, con aliento a piscola y cigarros, que encontrarme con un chupa-sangre en un oscuro callejón. No hay ajos, cruces ni agua bendita que nos proteja de esa raza pedante. Lo peor es que multiplica con la velocidad de los gremlins.
-Oye, huevón, no le pongas color, si la cuestión fue en Inglaterra
Quizás el apellido “neoliberal” sea un poco restrictivo. De hecho, nunca olvidaré que, cuando los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, varios “progresistas” cercanos, algunos muy amigos, dijeron que, por lo menos, por fin les había tocado sufrir a los gringos.
Por eso me encerré a ver CNN en mi pieza. Blair se equivocó al respaldar a Bush en su ataque a Irak, incluyendo todas las mentiras que inventaron para demostrar la existencia de las armas de destrucción masiva, pero, nuevamente, como siempre, como en New York y Madrid, pagó el ciudadano anónimo.
Quiero descargar la rabia. Sirve cualquier extraño. Basta que escuche un rato. Recuerdo el cuento de Onetti en que el protagonista ataca a la alemana que encuentra en la calle. La mina le coquetea y le pide que la acompañe un rato. El tipo, emputecido frente a la vida, inventa historias sórdidas en África, donde, supuestamente, mataba negros como deporte. Pasa de una historia a otra, cada vez decayendo más moralmente. Quiere ver la reacción de la mujer, captar el momento justo de la explosión. La alemana no lo hace. Me imagino que él se va más triste que nunca a su casa.
Algo parecido le pasa a Marcelo Mastroianni con Sofía Loren en “Un día muy particular”, dirigida por Ettore Scola. Lo han expulsado de la radio fascista por ser gay y, más encima, debe soportar que Roma se paralice por la llegada del Führer. En cualquier momento pueden encerrarlo o hacerlo desaparecer. Loren es la única con la que puede descargarse. Sin embargo, a pesar de la pelea en la terraza del edificio y después en el departamento, encuentra paz en ella
Los dos descargaron, pero no cumplieron su objetivo. Hoy odio al ser humano por su mezquindad y por su capacidad, única dentro de las especies, de auto-aniquilamiento. No buscaré a ningún extraño, pero, si encuentro a un zombie, lo mato.


5 Comments:
Somos muchos a los que nos dolió. Yo no odio a nadie aún, pero si me da mcuha rabia que muera gente inocente....lo peor...seguirá pasando.
Estos días he estado anestesiada por otras razones, pero me pasa algo parecido a ti con éstas matanzas masivas. Lo que más me provoca a mi, aparte de rabia, es miedo. Cada vez que creo ser testigo de lo bajo que caemos, la vida me sorprende con otro acto tres veces peor que el primero. Supongo que por eso uno debe quedarse con lo bueno, aunque cueste más encontrar al campeón de la solidaridad que al asesino despiadado.
Es relativamente fácil solidarizarse con el hermano europeo después de vivir tan de cerca los atentados del 11-M; sin embargo he tenido que escuchar de mis vecinos madrileños el grito de venganza insensato de "eso les pasa por jodernos los juegos olímpicos... ahora dirán que ellos son una ciudad segura..."
El ser humano me desencanta tantas veces...
Nada más que decir, creo que lo escribiste todo. Es triste darse cuenta que somos unos zombies que acatamos y no nos cuestionamos nada. Cada día la gente es más individualista y por el echo de estar a una lejanía considerable, implica que los problemas no existen. Error, gran error....
Saludos
.::PaLoMa::.
Hey no has escrito... respecto a este texto debo confesar que me duele más la muerte de los 24 niños en Irak que sólo por ser niños y ponerse en una fila para recibir dulces fueron destrozados.. dudo que tuviesen algùn pensamiento político en pro o en contra de los yanquis.. sólo querían comer dulces... lo más probable es que si fuese acá mi hija igual se hubiese puesto a la fila porque los dulces y los juegos son su unica politica
daniela
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