lunes, junio 20, 2005

TRAGO AMARGO

Los escucho un rato, mientras discuten sobre el nepotismo y los enredos del Ministerio de Obras Públicas. Son dos viejos amigos, ambos muy cercanos, a pesar que ya no nos vemos con la frecuencia de antes. A estas alturas, los tres estamos bastante borrachos, especialmente Pedro, que bajó solo una botella de Absolut. Juan Pablo, el dueño de casa, nos despide porque no quiere que repitamos los escándalos de antaño, como esa vez que rompimos el lavamanos del baño chico y se inundó todo.
Antes de subirnos al auto, Pedro me pregunta si conozco el “Lucas Bar” de Valparaíso. No sabía que existía. Me gusta ir a esos locales, no tanto por ver bailar a las minas, sino porque me gusta recoger historias, descubrir personajes, sumergirme en ambientes raros. Con los reporteros gráficos del diario he ido a antros muy parecidos a la casa granate de “Machos” y lo he pasado bien, aunque siempre hay alguna puta insistente que no entiende que uno no quiere follar. Ya poh, papito, vamos a la pieza. Cuando se convencen que no hay plata para otra piscola, se relajan y cuentan sus dramas. En ese momento, aprieto REC en mi mente, me concentro en cada detalle, en cada gesto de su cara, en cuánto le afecta volver a la última casa que cuelga del cerro y encontrarse con los niños muertos de hambre o con el cafiche que la espera para arrebatarle todo lo que recolectó en la noche. Me siento como Edwards Bello en sus correrías por Estación Central, donde seguramente conoció a Esmeraldo, el protagonista de “El Roto”.
Vamos al Lucas Bar, pero tú invitas. Pedro se alegra con mi respuesta y, en el camino, volando por la Avenida España, con una vieja canción de U2 de fondo, pasándonos una botella de plástico donde guardamos lo que quedó de pisco, me cuenta que en la tarde había salido a comer sushi con una de las minas del Lucas Bar.

- Oscar Wilde dijo que no hay huevón más tonto que el que confía en la palabra de una puta- le digo mitad en broma, mitad en serio, ansioso por ver su reacción.
-Oye, nada que ver poh, huevón. Esta mina trabaja ahí, sirve los tragos, nada más- responde, escondiendo un poco la rabia.
-Ya, ok, pero si le tiran unos billetitos igual sale a pasear. ¿O no? ¿Crees que sólo sale contigo a comer sushi?

Para salir del paso, Pedro canta con Bono. Sunday Bloody Sunday. Tres posibilidades: se le olvidó la letra, perdió el inglés o está curado a morir. Ya dejamos atrás Caleta Portales, falta poco para llegar al Puerto.
El local queda en la avenida Pedro Montt, cerca del Parque Italia. Sin entrar, me doy cuenta que no tiene el glamour de su homónimo santiaguino y que debe ser como cualquier boite porteña, quizás con mujeres más bonitas que el resto. Apenas nos asomamos a la puerta, los guardias reconocen a Pedro y lo saludan afectuosamente, confirmando mi teoría que mi amigo gasta gran parte de su sueldo en este lugar, levantando su ego entre fierros húmedos, mallas apretadas y perfume barato. Tres minas con las pechugas al aire, todas muy ricas, abrazan a mi compadre y le reclaman que las tenía botadas. Me separo inmediatamente del cuarteto con el fin de ahorrar tiempo y comenzar cuánto antes mis pesquisas en el negocio. Como siempre, hay varios gringos califas que gritan por todo y disfrutan haciéndose notar. A lo lejos, veo que Pedro se sienta en la barra con una mina de apariencia normal, nada de fea, que supongo es con la que salió más temprano a comer sushi. ¡Me aburro!, me repito como Homero Simpson cuando le quitan el control remoto de la televisión. La idea era reírnos, conversar, echar la talla, pero a este huevón le bajó el romanticismo. Falta que le regale rosas. Para que se de cuenta que estoy aburrido, le pido que me invite un trago. Sí, claro, pide lo que quieras. Ni siquiera me mira de lo embobado que está. Si no viviera en Concón, me iría de inmediato. Estoy cagado. Para vengarme, pido whisky, sin consultar precio ni nada.
Pasa un rato y me vuelvo a acercar a los tortolitos.

-Pedro, ¿cómo a qué hora crees que nos vamos a ir?
-No tengo idea

La mina interviene y me pregunta por qué no la he saludado.

-A ti no te conozco y estoy hablando con mi amigo, no te metas- le digo con el tono más pesado que encuentro.
-¿Qué te pasa, huevón?
-Pedro, dile a tu lolita que no se altere, que no es para tanto.

Pedro se para y me increpa por faltarle el respeto a su amiga. Lo miro y no lo puedo creer. Me quedo callado. Mi silencio provoca más a la parejita y Pedro comienza a darme empujones, hasta que tropiezo con un sillón y quedo desparramado en el suelo.

-¡Estás cagado de la cabeza! ¡Ándate a la mierda! –grito desde el piso, sin que nadie se acerque a ayudarme, a pesar que estoy lo suficientemente ebrio para caerme solo otra vez.

Salgo indignado del maldito bar. Doy unos pocos pasos y recuerdo que dejé un bolso en la maleta del auto y el disco de remixes de Depeche Mode en la radio. Me devuelvo y consigo que los guardias me dejen entrar otra vez. Pedro me pasa las llaves de la casa. Le explico que no son las del auto, pero me agarra otra vez a chuchadas. Pienso que quizás alguna sirva de verdad. No pasa nada. Otra vez al local.

Pedro está en la puerta con la mina.

-Oye, llévate a tu amigo para la casa. Está mal.
-¿Ah, si? ¿Ahora soy útil, verdad? Llévatelo tú.

Pedro me acompaña al auto y me entrega el bolso. Cuando le pido el disco de Depeche Mode, otra vez se enoja y me dice que no moleste más.
Camino hacia la avenida Errázuriz. Me largo a llorar de rabia e impotencia. Dos cuadras más adelante, un tipo que conversa con un travesti me mira y me molesta por mis lágrimas.

-Mira cómo llora el maricón. ¿Le pasó algo al hijito de papá?

Después de un par de idioteces más, giro y lo encaro.

-¿Y qué mierda sabes tú de lo que siento? ¿Por qué te metes?
-Que me venís a responder así, jote culiado, acaso quieres que te corte. ¿Querís que te corte, concha de tu madre?

Después de lo que ha pasado, siento que todo da lo mismo. Le digo que haga lo que tenga que hacer. El tipo se descoloca, no sabe si sacar el cuchillo, si es que de verdad lo tiene. El travesti le pide que me deje ir, que no me haga nada. Me sueltan y me voy lento, sin demostrar miedo, pese a que ahora me percato de la estupidez que acabo de hacer.
Espero la micro y se acerca un gay que vio todo. Me cuenta que el tipo es muy conflictivo y que le gusta armar escándalos. Amablemente, le respondo que si está buscando alguien, no pierda el tiempo conmigo porque no soy gay.

-No importa, no quiero nada. Sólo me llamó la atención lo que hiciste. ¿Por qué estás así?
-Chucha, no vas a partir tú también. Da lo mismo la razón de por qué estoy triste, lo que me da rabia es que cualquier tarado pueda basurearte a pito de nada, sólo por demostrar superioridad, ser el rey de la selva, ser el más cabrón de todos. Eso me emputece.

Me regala un cigarro y seguimos hablando hasta que pasa la micro para Concón. Me despido y le agradezco que me haya acompañado este rato. Llego como a las 6 o 7 de la mañana a la casa. Azoto el bolso contra la puerta del baño y me echo a dormir.

Despierto unas horas después. Todo el mundo está preocupado porque Pedro no llegó a la casa. Después de todo lo que pasó, resulta que me transformé en el amigo de Matute. Todos me preguntan cuándo nos separamos, dónde estábamos. Se portó mal, pero no lo voy a cagar. Es mi amigo.

12 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hey Nowhere Man, aun ante tu deseo de hacerte mierda contra el cemento, igual vale decir que aun habemos personas a las cuales les importas mucho, aunque sea para limpiar el charco de sangre cuando estes reventado en el asfalto... mal que mal no hay escritor que no estè un poco maldito y a fuerza de porrazos material sobra... Un abrazo y un beso a la distancia y respecto a tu nota sobre el suicidio te acuerdas del tema central de Highlander (¿asi se escribe?) de Queen ¿who wants to live forever? escuchalo es el tema obligado en mi funeral
ya un beso

Daniela

5:19 p. m.  
Blogger BarFly said...

Herna:
llegué a tu blog de pura casualidad. ahora ví que tradujiste "boys don´t cry" de The Cure. Buenísimo, aunque se nota que no estás bien. Como simple desconocido, sólo te puedo aconsejar que pongas harto aguante. eso de que el tiempo cura todo suena como el más sucio de los cliché, pero sigue funcionando. hace unos meses estuve en una situación parecida y salí. VAMOS QUE SE PUEDE....

Dani:
lo del fin de semana fue casual, no fui con la idea de pasar por esa mierda. si me di vuelta fue porque iba curado y me calentó que ese picante de mierda hablara tantas huevadas. menos mal que no pasó nada. no la cuento otra vez.

8:26 p. m.  
Blogger mili said...

Jajajaja...me rei mucho leyendo la historia, sobretodo porque tenía claramente identificado a los personajes....jajajaja. Con respecto a la parte final... no es primera vez que te escucho decir "no la cuento otra vez" y si sigue pasando ya no te voy a poder escuchar decirlo más. Cuidate
Un abrazo muy grande

10:51 p. m.  
Blogger BarFly said...

MILI:
Tengo un angelito que me cuida....es verdad que he dicho eso muchas veces....salu2

1:05 a. m.  
Blogger BarFly said...

Cabra chica:

me metí a tu blog y fue imposible dejar un comment. qué buena la compra de la cuarta temporada de Seinfeld. es increíble que haya cortado la serie por respeto a la numerología...insólito...

salu2

2:20 p. m.  
Blogger Hectorchamboli said...

Antes de leer tu blog pensaba que lo había vivido todo, ahora me doy cuenta que me falta mucho por vivir todavía, igual tengo aventuras parecidas, pero un poco mas sanas, no las he anotado en el blog porque mi papa lo lee y si sabe de esas cosas capaz que se le ocurra internarme en alcohólicos anónimos.
Con respecto a lo de tu amigo, súper fea su actitud y muy correcta la tuya, hiciste muy bien en callar y no delatarlo, siempre he pensado que a un amigo verdadero no se lo cambia por ninguna mina, que machista mi comentario, pero es lo que siento.

7:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola Dani, soy la Dani con la mamá sin cáncer, sólo para decirte que es un agrado y una evasión para mí leer tu blog porque me purifica de lo espeso que está mi cerebro, "me rompió el corazón" de Los TRES refleja en éstos momentos lo mal que lo estoy pasando, fuí nuevamente víctima de ingenuidad y no tengo el valor de compartilo con nadie...también escribo pero como soy amateur es burdo al lado de tus pequeñas historias..."anger is better than dispair" dicen por ahí, así que cuando me acueste llorando hoy, lo haré por rabia y no por la maldita autocompasión.Qué rico leerte bien, espero que sea lo que buscas ahora y ánimo, que mi miseria es menor si sé que la gente que vale la pena está bien. Besos desde Santiago, Dani.

7:58 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola Dani, soy la Dani de Santiago otra vez, para pedirte disculpas por usar tu blog de catarsis, ya que mi rotura y desangramiento son recientes. No pude verbalizarlo, ni gritarlo, salvo a un pobre cajero de supermercado que me dió mal el vuelto.
Sé que el dolor pasará, pero no la impotencia, por lo que espero seguir leyéndote para saciar mi hambre de vidas plenas de incidentes, que me hagan olvidar que nuevamente fuí confiada y estúpida.
Dani Stgo

8:05 p. m.  
Blogger .::PaLoMa::. said...

Uuu...se nota mucho que no he vivido nada, y al leer estas cosas me siento un poco (más bien bastante) inocente. Qué lata la situación con tu amigo, espero que al final lo hayan encontrado y que al menos hayan hablado.
Parece que me queda mucho por vivir. Ja. Saludos!!
.::PaLoMa::.

9:35 p. m.  
Blogger Tzade said...

Curiosa historia para un buscador de historias. Te sigo. Un abrazo

Tzade

7:15 a. m.  
Blogger BarFly said...

Dani:

ME HAS DEJADO MUY PREOCUPADO...QUÉ MIERDA PASÓ???? SUPONGO QUE TENDREMOS UNA LARGA CONVERSACIÓN CUANDO VENGAS AL DIPLOMADO. POR AHORA, NO TE DEJES ABATIR....EN SERIO....MUCHO AGUANTE....

UN ABRAZOTE

8:54 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Desconocía ese talento tuyo para relatar historias, de verdad me maté de la risa. A medida que iba leyendo me imaginaba la situación y los personajes y no dista mucho de otras situaciones anteriores.Sin haber conocido el nombre de los involucrados estoy seguro que a uno lo identificaba de inmediato.Lo bueno que todo termino bien y no hubo nada que lamentar.
En serio, para la próxima cuando estés un poco copeteado trata de pensar las cosas antes.
Un gran abrazo

12:01 p. m.  

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