domingo, mayo 22, 2005

FANTASMA DE CANTERVILLE

Me siento raro, quizás porque duermo muy poco. Una amiga me dijo que no podía continuar siendo tan autodestructivo. No lo veo como un insulto. Tampoco me molesta el tono condescendiente con que las personas acompañan esa palabra cuando aconsejan a otros. Marx dijo que para crear hay que destruir. En eso estoy: arrancándome la piel hasta que sienta que ha salido otra nueva. Es mi propia interpretación. Aguardo sin desesperación ni recriminaciones. Si me dicen que soy un borracho, nada nuevo en realidad, me cago de la risa. Es fácil decir que otro es borracho, disminuyéndolo a un ser básico, automatizado por los grados, sólo porque tiene deseos de pasarlo bien y no diferencia entre un viernes y un lunes. Son etapas, tal como antes estuve mucho tiempo encerrado, sin querer ver a nadie y sin tomar una gota. Estoy traspasando murallas internas que me dan pánico y necesito compañía para no venirme abajo. Eso es. Quizás el cambio de piel pierda profundidad o no quede fijado con fuerza al ahorrarme la soledad, base de toda transformación, pero creo que debo prescindir de ella.

1 Comments:

Blogger mili said...

Que nunca te importe lo que dicen de ti....lo importante es quien eres... y eso.....nisiquiera el más mala onda de los mortales.....lo puede modificar.

10:44 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home