domingo, abril 24, 2005

SLAVE TO THE WAGE

Estoy terminando el turno. Pasan las páginas. Los títulos bailan con los epígrafes y las notas me parecen tan fomes como siempre. Firmo por inercia. Torrejón me mira desde el cartón en que puse su foto. Se reiría al ver que heredé todas sus mañas y trampas. Queda una semana para que me vaya de esta ciudad y sé que su recuerdo me acompañará siempre. Siempre. Buscaba a Saúl Faúndez y lo encontré en este pasquín, donde el régimen no se diferencia mucho al de una oficina salitrera. Producir, producir. El desarrollo del individuo queda relegado a la cloaca, al conformismo de una vida absurda y gris. No entiendo cómo mis compañeros no se rebelan, no gritan su disconformidad. Soy el único que se atreve a exhibirla, ahora con mayor tranquilidad al saber que no me pueden hacer nada. Lo que pase, lo que me digan, me interesa un carajo. Si el gordo me joroba otra vez, le diré todo lo que pienso sobre su actitud déspota y la rotería de tirarse peos durante toda la tarde, sin importarle el resto. Su estómago está tan podrido como su alma. Me cuesta imaginar qué cruz debe cargar para transpirar tanto rencor y odio. Nunca entendí por qué me rechazaba. Alguna vez le contesté, es cierto, pero nada que ameritara ese tono tan irónico e hiriente con que siempre me trataba. A ratos me lo pasaba por la raja. En otros, me encerraba en el baño a golpear las paredes, como nunca lo había hecho antes. Nunca he sido violento. Menos mal que no lo veré más. Eso espero.
Futuro. ¿Lo tengo? En una semana, comienzo de cero. Nunca había sentido con tanta fuerza la sensación de estar viviendo una instancia decisiva. La muerte de mi mamá no dependía de mí, por eso no cuenta. Estoy clavando la bandera del antes y el después. Tengo miedo. Me aburrí de la autocompasión y ya no ando lloriqueando por las calles, menos por cosas que ya no tienen vuelta atrás. Tampoco hablo de mis dolores, trato de compartirlos lo menos posible. Siempre recuerdo esa carta en que Rulfo le dice a Clara que no quiere contarle de sus miserias porque lo hace sentir más miserable de lo que es. Rulfo tendría que haber escrito más. Dijo lo que tenía decir y se acabó. Fue su opción. Seres de esa especie ya no se encuentran, sobre todo ahora, cuando la mayoría escribe para vender o hacerse famoso.
A pesar que he conseguido ser más reservado, salvo con ella, quizás porque es demasiado especial, todavía no me acostumbro a vivir con mis temores sin consultar sobre ellos con alguien. Es un ejercicio permanente, tan exigente como las cien abdominales que debería estar haciendo para no engordar más, pero no cansa tanto.
Pensé que nunca volvería escribir aquí. Quizás esperaba el tiempo suficiente para asegurarme que algunos pensaran que lo había desechado. Tschüss.

3 Comments:

Blogger Tzade said...

Hola, me llamo Inma, hoy regresé de una agotadora noche loca, cansada de vagar con mis miserias, deseando alejar de mi vida la autocompasión que tanto pesa. Como esas maletas que hacemos a veces para los viajes, que luego no usamos ni la mitad de las cosas. Me alegra no ser la única persona en el mundo que decide no amargar a los demás con sus miserias y mirar la vida con la frente alta, sin aplastar en una rabieta infantil todas las flores de su jardín sólo porque su árbol más hermoso crió gusanos.
Me gusta cómo escribes. Es agradable tu modo de hablar de tu modo de sentir.
Hoy tenía la necesidad estúpida de saludar a un desconocido. La vida a veces es así de extraña.
Desde España te mando un beso.

Inma

5:58 a. m.  
Blogger Tzade said...

Llego a la media noche de mejor humor. Resulta grato encontrar un comentario amable antes de ir a dormir. Supongo que el insomnio desistirá esta noche, después de cuatro noches de guardia y dos de juerga, creo que mi cuerpo ganará esta vez. Había pensado ir a beber; las circunstancias me lo pusieron complicado y parece que tengo más pereza que ganas de emborracharme. Ya se verá. Besos

6:34 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

pucha no sabes lo que me gusto leer tus historias ,estan entretenidas,claro que me da algo de enita leerlas porque ahora me imagino lo solo que te sentias a pesar de estar rodeado de gente que te aprecia,un besito y te recordamos de la distancia tus amigos de siempre pilita y nelson

10:02 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home