martes, enero 18, 2005

LA COLMENA

Varios estudiosos han teorizado sobre lo mal que se están expandiendo nuestras ciudades. Algunas urbes se han inflado con la misma inocencia que un niño sopla el globo y no imagina que el plástico lo abofeteará sólo con un par de suspiros más. Los visionarios con sombrero de fierro han convertido sus cabezas, precisamente, en ruidosas alcancías, cuyas ranuras sólo dejan entrar proyectos de recompensa inmediata y, de vez en cuando, no hay que ser tan tajante, alguna iniciativa como corresponde, es decir, a la altura de las expectativas de una población que exige espacios y, por cierto, también respeto por lugares que marcan su misma identidad.
Represento a muchos que se niegan aceptar la desaparición de su entorno. No soy fundamentalista y, aunque parezca paradójico, admiro el trabajo de los arquitectos, obviamente en lo que respecta al ingenio. El problema es qué demonios se está creando, porque, hasta donde yo veo, quizás sufra de miopía, hoy lo único que vale es formar el máximo de colmenas en una cuadra.
La avenida Libertad es una culebra de edificios y estacionamientos. Lo peor de todo, es que algunas moles de siete pisos sólo tienen... ¡siete departamentos! Ya, ok, bienvenida modernidad, pero, por favor, hagamos algo para que quede una porción para el esparcimiento, el paseo, la oportunidad de decirle al cabro chico “mira, ahí viví yo a tu edad. Jugábamos justo ahí al frente, donde están esos árboles. Tu abuela se asomaba por esa ventana para decirme que ya era tarde y tenía que hacer las tareas”.
Pasé por 11 Norte a ver cómo estaba el barrio de mi primera infancia. No exageraré diciendo que me costó encontrarlo, sin embargo, sí está lo suficientemente alterado para negarme la nostalgia o el recuerdo. Mi casa, mi querida casa, es hoy un centro de atención médica con aire supersónico y largas ventanas en las que se reflejan los tres edificios que lo rodean. En el lugar donde vivía una decena de familias hoy alojan centenares de personas y no hay ningún portón para chutear al arco.