domingo, marzo 05, 2006

QUE OTRO MUERDA EL POLVO

En noviembre se cumplen 15 años de la muerte de un grande, de la mejor voz que he escuchado en mi vida: Freddie Mercury. Estoy sentado en la sala de crónica, desierta como todo domingo a la hora de almuerzo. Cierro los ojos y subo el volumen de Bohemian Raphsody. Algunos dicen que Yesterday de Mc Cartney es la canción más popular de la historia, alentados por el número de covers que ha originado. Ese fue el criterio que se impuso cuando los británicos escogieron el tema del siglo, ubicando la magnífica obra de Mercury en segundo lugar. Las dos fueron catalogadas como composiciones cumbres, pero seguramente un baboso de las estadísticas sacó ese dato para definir al ganador. Yo utilizo la misma información con sentido inverso. El hecho que sea inimitable, única, que sólo Mercury pueda cantarla, le concede el titulo. I´m sorry, Sir Paul.

¡Cuántos años han pasado desde su muerte! Todavía me duele. Fue la primera vez que odié el Sida, maldita enfermedad, que hasta ahí sólo asociaba a Rock Hudson. Iba en octavo básico. Días después de su muerte, conversando de música en el barrio, alguien se burló del destino de Mercury y remató con “igual no cantaba tan bien, el maricón culiado”. Ni siquiera hablé. Me acerqué y pegué el combo. Después vinieron un montón de empujones y chuchadas.

-¿Tanto te gustaba el maricón, concha de tu madre? ¿No serás hueco también?


Típica pelea de adolescentes mal criados. A mis ídolos nadie los basureaba en mi cara. En esos años, sin internet, la información llegaba sólo a través de revistas especializadas que uno compraba en la calle Valparaíso. Si no alcanzaba la plata, había unas más baratas en la feria de artesanía, que casi siempre incluían cancioneros y acordes para guitarra. Ahí compré una de Queen. Así me enteré que Freddie Mercury se llamaba Farooksh Bulsara y era africano. Estudió diseño gráfico en Inglaterra, alcanzando a trabajar en algunos diarios. Me cuesta imaginarlo soportando los absorbentes horarios de la prensa. Un ser tan libertario como él no podía aguantar mucho. Quizás renunció un domingo antes de comenzar la leyenda.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hey Mercury ha sido lo màs grande de la música, un cantante de opera que dejó los acordes clásicos por el rock... yo también lloré cuando él murió pues aunque nos ametrallaban con Show Must Goes On, lo cierto es que el show no continuó. Sin dejar de lado la genialidad de la guitarra de Brian May, lo cierto es que sin Freddy la Reina no resucitó. Aún pienso que al momento de mi muerte escucharé no trompetas celestiales sino Who wants to live forever... ya podría hablar horas de Queen y su genialidad y cómo me acompañó en grandes momentos de mi vida...pero... un abrazo...

DANIELA

11:51 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Que pasó nene, renunciaste al laburo? o ese final fue sólo una señal de lo que te gusaría

Seguí con tu genialidad
Salu2

1:20 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Llevo un tiempo sin entrar a tu "bodega". He estado floja para el computador y en las vacaciones ni me aparecí. En mi anuario en cuarto medio, en el famoso "deseo frustrado" bajo mi foto dice: HABER CONOCIDO A FREDDIE MERCURY.
Con eso lo digo todo.
Seguiré leyéndote
Dani Stgo

5:56 p. m.  

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