sábado, febrero 11, 2006

COMPLICES

Hoy escuché otra vez tu voz. Cada cierto tiempo la repito en mi mente para refrescarla. Lo insólito es que el libreto no incluye frases explícitas de cariño, sino cosas más banales, pero que concentran esencias de la relación que teníamos. Hoy estabas contenta, te veías bien. Me gustaría tener la precisión de un VHS para grabar las secuencias del encuentro. Hurgueteo horas después. Debería haber escrito apenas me di cuenta que estabas muerta. No lo hice porque estaba acompañado. Le he hablado de ti, quizás no tanto como quisiera, porque, como no te conoció, puede pensar que se trata de una idealización o que estoy trancado. No creo que sea casualidad que ayer me hayas pasado a ver, justo en un día especialmente raro, algo oscuro, que menos mal volvió a la normalidad por la noche. La has visto. No te imaginas lo feliz que me hace. He recuperado cosas que tenía absolutamente perdidas, a la vez que me ha ayudado a soltar amarras que me frenaban. He entrado a una dimensión de amor desconocida y fascinante. Todos los días son nuevos. ¡Nuevos! Hemingway, en “París era una fiesta”, atacó con amargura y algo de resentimiento a la gente que es capaz de conseguir eso, adjudicando esa facultad a los hijitos de papá que engrupen a las minas con días de cuento de hadas hasta que se aburren de follarlas y se largan hacia otra conquista. Yo siento que lo hemos conseguido. Y ni tengo que decirte que no tengo donde caerme muerto. Cuando se consigue una verdadera conexión, el decorado, si bien siempre es importante, no determina el ánimo. Tal vez por eso no tenemos la sensación de llevar tantos meses juntos. Gracias a esta obtención, para mí más difícil que ganar un Mundial con tantas mujeres egoístas y tontas circulando, los dos hemos sorteado, hasta el momento, la rutina de trabajos donde no podemos explotar todas nuestras condiciones.

Estoy temblando frágil en el turno nocturno. Llegan páginas para revisar. No pensé que aquí se cometieran tantas faltas y descuidos. Me divierto corrigiendo. Ojalá mañana no me notifiquen que se me pasó algo.