AM
Ángeles profanan mi cerebro con absoluta impunidad. Sus alas fashion, seguramente muy estiradas por el gimnasio, se frotan ruidosamente, con mucho empeño, resucitando fogatas sin guitarra y mucho cliché adolescente. Es difícil arrancar de los miedos, aunque ya el derecho a sentir miedo, algo que en algún momento veía inalcanzable, es un privilegio que reconforta un poco. En realidad, sirve de consuelo al saber que podría ser peor. Eso es. No saco nada torturándome pensando más de la cuenta. Victoria o derrota son conceptos de los que me desligué hace tiempo. Nada es tan espectacular ni fatídico. Me aferro a los matices. Así sobrevivo al desconcierto inesperado.


2 Comments:
Perdón ¿me perdí de algo?... arriba... tantas caidas nos enseñan a pararnos cada vez màs rápido... un abrazo
Daniela
No te preocupes...todo bien....volada del día....o tontera, como sea...
Publicar un comentario
<< Home