CONGRESO
Cuando los alumnos egresan de cuarto medio, sus compañeros de colegio les rayan las camisas hasta que se agota la tinta de los plumones. La euforia se confunde con la melancolía de quienes les gustaría alargar un poco la enseñanza media. Hoy, en la Cámara Baja, se ve una escena similar. Mientras algunos festejan, otros dominan en silencio la amargura de no haber sido reelectos.
Carmen Ibáñez, siempre muy arreglada, con maquillaje perfecto, esta vez se ve pálida, con un sencilla traba en el pelo. No tiene ganas de adelantar a nadie y espera pacientemente su turno para saludar a Guido Girardi, el doctor que le cantó "Adiós, chico de mi barrio" a Andrés Zaldívar. Cuesta definir qué brilla más, si la corbata verde o la sonrisa del flamante senador. A lo lejos, muy a lo lejos, se escucha a Gabriel Ascensio nombrando los temas en tabla. El murmullo generalizado corta la señal.
En otro sector del hemiciclo, Rosa González, la de "Aric…", recibe el apoyo sus compañeros de la UDI, tan tristes como ella por su escuálida votación en el norte. Camino en la cafetería, tras constatar cómo en unos minutos Germán Gamonal pasa de entrevistador a entrevistado, nos encontramos con Arturo Longton. Se excusa caballerosamente de hacer una evaluación de su bajo apoyo en la senatorial, aunque, con mucho orgullo, advierte que la presencia de su farandulero hijo, famoso por su participación en un reality show, lo ayudó bastante para darse a conocer en Coquimbo.
Waldo Mora detesta los comentarios descafeinados, desde sus intervenciones radiales en "La Sintonía Azul". Con seguridad, afirma que el electorado castigó a la senadora Carmen Frei y que de rebote lo excomulgó a él. Cuando comentaba los partidos de la Universidad de Chile, el equipo azul rara vez jugaba mal. Parece que de verdad son útiles las analogías futbolísticas en política.
La debacle de la DC es uno de los temas recurrentes en la cafetería.
-"¿Cómo está, compadre?", le pregunta Antonio Leal a Jorge Burgos.
-"Preocupado, pero bien", responde el DC con rostro sincero.
Hasta Patricio Walker, segunda mayoría a nivel nacional, guardó las sonrisas en el comando. Una que no tiene por qué esconder su alegría es Ximena Vidal. Con su marido, Ramón Farías, cambiaron los libretos de las teleseries por los pesados proyectos de ley. Ximena está contenta porque viajarán juntos y ahorrarán plata en bencina, aunque, con el poder femenino que impregna hoy al progresismo, dijo que ella tiene un modo de trabajo distinto al del su pareja.
Cerca de Ximena, Eugenio Tuma agradece por celular el apoyo de alguien que desconocemos y lo hace sentir parte de su triunfo. La conversación telefónica se interrumpe cuando Enrique Accorsi, enemigo de los rottweilers furiosos, lo abraza afectuosamente. "We are the champions, muy friend", como cantaba Freddy Mercury. La felicidad del progresismo contrasta con el descontento de la Falange.
En la misma barra de la cafetería, donde unos meses atrás ambos fijaban estrategias de sus respectivas campañas, se encuentran Juan Pablo Letelier y Aníbal Pérez, protagonistas de la contienda concertacionista en la VI Región. Las rencillas quedaron archivadas. Letelier, quizás por efecto de su victoria, ni siquiera las recuerda. Elección pasada, vida nueva. No todas la asumen con el mismo entusiasmo.


1 Comments:
Lo mejor del 11 de diciembre, ver llorar a Longueira y su clan. impagable.
Publicar un comentario
<< Home