jueves, marzo 03, 2005

ESTRELLA DISTANTE

Había oído de Bolaño, pero sólo breves comentarios. Fue como el año 2000. Por coincidencia, porque me habían regalado una entrada, fui a una charla que tuvo con Warnken en la Estación Mapocho. Ese hombre flaco, con tono cuate, era especial. Recuerdo que leyeron unos versos de Pablo de Rokha sacados de la Antología del 38´, el trabajo de Anguita y Volodia que marginó a la Mistral.

A la salida del recinto, en uno de los primeros stand, compré a tres lucas "La Pista de Hielo". Me gustó. Fue fácil llegar al resto, entre ellos, "Estrella Distante", que acabo de releer. Detesto a los viudos de Bolaño que aparecieron después de su muerte, casi tanto como los hinchas de la "U", que salieron de quién sabe dónde, luego del bicampeonato 94-95. Por eso me permito esta introducción.

Esta novela tiene un comienzo similar al de "Los Detectives Salvajes", ligado a los talleres poéticos y los primeros tropiezos literarios. El lector engancha con facilidad, gracias a un lenguaje fluido, culto pero no "intelectualoide" y , sobre todo, auténtico.

En la soñadora y convulsionada Universidad de Concepción de la Unidad Popular, un falso poeta adelanta sus tareas de cacería. El impostor, un retorcido "artista" que escribe con el humo de su avioneta en el cielo, cautiva a los jóvenes que creían en la revolución con gusto a empanadas y vino tinto. Muchos pagarán ese anhelo con su vida. Bolaño, al igual que en sus otras obras, especialmente en las aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima, maneja magistralmente las secuencias temporales, navegando sin problemas, con viento a favor, se podría decir que hasta con un sentido tarantinesco. Flashbacks, racconto, llámelo como quiera, el hombre sabía lo que hacía. Como dijo Nicanor Parra, le debemos un hígado a Bolaño.