21 GRAMOS
Suena curioso, contradictorio, pero no hay dudas que la muerte marca las vidas. Yo no soy el mismo desde que perdí a mi madre, aunque me cueste aceptarlo o, a veces, ni siquiera me dé cuenta. "21 Gramos", la cinta de los mismos creadores de la impactante "Amores Perros", está ligada íntimamente a la muerte, a cómo ésta va determinando nuestros destinos, querámoslo o no. Es una historia dura. Como dice un amigo: si la ves un domingo, quedarás marcando ocupado toda la semana. En una primera lectura, el espectador se queda pegado con la acrobacia temporal del director, quien va dinamitando planos en cuestión de segundos, uno tras otro, sin mayores vínculos entre sí, salvo la "pelá" que se pasea invisiblemente. Va corriendo la cinta y, por momentos, debo confesarlo, uno se cuestiona si será capaz de fusionar todo. Es como si el guionista hubiese trabajado linealmente en un documento "Word" y, luego de bajarse media botella de whisky, se le haya antojado cortar y pegar al azar, así no más, hasta formar un frenético tango fúnebre.
Tal como en "Amores Perros", un maldito accidente reúne a una serie de personajes regidos por un patrón común: son contradictorios de pies a cabeza. Lamento no contar nada de la historia, pero, en cierto modo, se trata de esas películas en que, si uno cuenta algo, un detalle que en apariencia puede ser minúsculo, arruina todo. Uno tiene que descubrir el camino y, en esa búsqueda, el mayor aliento es la misma cámara, que se siente respirar en todas las escenas. Al filmar con cámara en mano, a veces en las mismas narices de los actores, se obtiene una potencia que remece, sacude, estremece, sobre todo cuando se cuenta con un reparto tan sólido: Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro.
Tal como en "Amores Perros", un maldito accidente reúne a una serie de personajes regidos por un patrón común: son contradictorios de pies a cabeza. Lamento no contar nada de la historia, pero, en cierto modo, se trata de esas películas en que, si uno cuenta algo, un detalle que en apariencia puede ser minúsculo, arruina todo. Uno tiene que descubrir el camino y, en esa búsqueda, el mayor aliento es la misma cámara, que se siente respirar en todas las escenas. Al filmar con cámara en mano, a veces en las mismas narices de los actores, se obtiene una potencia que remece, sacude, estremece, sobre todo cuando se cuenta con un reparto tan sólido: Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro.


1 Comments:
más encima, antes de verla, aplicamos unos cogollitos azapeños que hicieron más difícil la tarea al comienzo...jejejeje..
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