EXTERMINIO
Me costó dar otra oportunidad a Danny Boyle. "Trainspotting", calificada como "La Naranja Mecánica" de los 90', me deslumbró como a todos los universitarios que se encuentran en búsqueda de nuevos caminos y sensaciones, pero quedé muy decepcionado con "La Playa", que fui a ver al cine a pesar de estar Di Caprio en el reparto.
"Exterminio" resitúa a Boyle dentro de los directores comerciales que vale la pena seguir. Un grupo de ecologistas libera a unos monos que servían de chivos expiatorios en Cambridge, sin saber que son portadores de un virus similar a la rabia y que se contagia a los humanos a través del contacto con saliva o sangre. Así se desata una epidemia tan fulminante como la de Orán en "La Peste" de Albert Camus, aunque el doctor Rieux es reemplazado por un mozalbete sin demasiados aires humanistas.
Inglaterra se pudre y sobreviven pocos. Es inevitable no asociar las calles vacías, los negocios saqueados y el encierro militar con el ambiente de "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, quedando la impresión, casi la certeza, que Boyle tiene que haber consultado
ambas novelas. Tal como en el libro del portugués, el tema central no es la epidemia misma, sino cómo afloran los peores instintos humanos frente a la desesperación. Los protagonistas terminan temiendo más a los sanos que a los enfermos, en un gran metáfora, por lo menos para mí, de cómo seres aparentemente inofensivos, de corbata italiana y perfume caro, muerden más fuerte que un primate mal educado. Una cinta ágil, que no da tregua, atrapa y angustia.
"Exterminio" resitúa a Boyle dentro de los directores comerciales que vale la pena seguir. Un grupo de ecologistas libera a unos monos que servían de chivos expiatorios en Cambridge, sin saber que son portadores de un virus similar a la rabia y que se contagia a los humanos a través del contacto con saliva o sangre. Así se desata una epidemia tan fulminante como la de Orán en "La Peste" de Albert Camus, aunque el doctor Rieux es reemplazado por un mozalbete sin demasiados aires humanistas.
Inglaterra se pudre y sobreviven pocos. Es inevitable no asociar las calles vacías, los negocios saqueados y el encierro militar con el ambiente de "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, quedando la impresión, casi la certeza, que Boyle tiene que haber consultado
ambas novelas. Tal como en el libro del portugués, el tema central no es la epidemia misma, sino cómo afloran los peores instintos humanos frente a la desesperación. Los protagonistas terminan temiendo más a los sanos que a los enfermos, en un gran metáfora, por lo menos para mí, de cómo seres aparentemente inofensivos, de corbata italiana y perfume caro, muerden más fuerte que un primate mal educado. Una cinta ágil, que no da tregua, atrapa y angustia.


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