martes, junio 13, 2006

CHÚPATE LA MUELA


El nervio de la muela me sacude el cerebro. Es un latigazo que despierta más que dos red bull. El alivio posterior, la engañosa sensación de estar sano otra vez, aunque realmente el diente siga en su proceso de descomposición, sólo se compara a cuando uno se despega de la taza del baño tras un vómito alcohólico.
Es un chispazo de suciedad, por más que uno se enjuague con líquidos quemantes y se convenza que está limpio. Mentira. Los gérmenes están ahí, escondidos en lo poco que queda de diente, riéndose con maldad de nuestra falta de Isapre o contactos con algún odontólogo amigo que nos haga un fiado. Sobran tarados como yo que, en la niñez, cuando la mamá fiscalizaba el lavado de dientes, se hacía el tonto pensando que las caries eran como los hoyos de los calcetines: sólo uno sabe que los tiene. Me daba lo mismo tener los dientes cochinos, tal como las papas en los pies, a menos que fuera el dedo gordo el que quedara desnudo, porque eso me distraía cuando jugaba a la pelota. Nunca me dijeron que había dolor.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y claro que hay dolor nene, yo siempre cuidé mi aseo en esa parte pero tuve la mala suerte de tener mala dentadura. No sabés como te entiendo el dolor.

salu2 nene, portate bien

1:35 a. m.  

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