CIUDAD TRAICIONERA
"La tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor"
("Funes el memorioso", Ficciones, Jorge Luis Borges)
Tengo una sana costumbre. Salvo cuando estoy demasiado borracho, cada noche reviso qué hice en el día, desmenuzando horas e instantes, hasta encontrar algo que me confirme que "viví" esa jornada. No tienen que ser sucesos extraordinarios. Ejemplo. Anoche me hice una nueva amiga. Como siempre coincidimos en el paradero de buses, muertos de frío, he conversado mucho con la señora encargada del aseo del tercer piso del edificio donde trabajo. Ayer hablamos de sus viejos amores, de sus penas, del sacrificio por sus hijos. Yo también le conté algunas cosas mías. Es maravilloso sintonizar con otro ser humano de manera honesta, sin dobles intenciones, sólo por conectarse, saber que no estamos solos, que por mucho que la sociedad promueva el individualismo y la desconfianza, todavía se pueden generar lazos sinceros de forma fortuita o impensada.
Ya en casa, después de comer algo, me acosté preguntándome si había vivido. La sonrisa de la señora me alegró mientras desordenaba las frazadas para sacar mis pies, porque, tal como George Constanza de Seinfeld, no puedo dormir con las sábanas recogidas en el colchón.
Mi trabajo no me tiene conforme. No me siento útil. Además, es muy aburrido, monótono, salvo por los intervalos de tensión de los lunes y viernes, que, obviamente, tampoco disfruto. Quizás no soy bueno para trabajar. Puede ser, aunque prefiero pensar que todavía no encuentro mi lugar. En este presente, donde me estoy sacrificando por engrosar mi curriculum, tengo lo esencial para no deprimirme: amor. Ella, con sólo verla y escucharla, me hace sentir vivo.
Algo decisivo, porque, en esta ciudad hipócrita y seca, cuesta sentir que se aprovechan los días.


1 Comments:
Debe ser una lata trabajar en un diario de economía, pero lamentablemente los lugares hechos a la medida de uno no existen, solo queda adaptarse a los lugares, no es muy optimista mi consejo pero es lo que pienso.
Buen ejercicio ese de acostarse y encontrar algo que nos permita sentirnos vivos, tal vez lo practique.
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