miércoles, abril 12, 2006

DOMICILIO CONOCIDO


No es fácil pasar por tres trabajos en un mes. Menos siendo periodista y renunciando voluntariamente a dos de ellos. A pesar de estar muy cómodo en Chilevisión, rodeado de gente valiosa, no tuve otra opción que marginarme para dar un salto mayor. Sé que me cerré algunas puertas. Duele fallar a gente que ha confiado en uno. Los últimos días en el programa fueron bastante incómodos, agónicos, con respirador artificial de hospital público. Fue el costo. Lo asumí con resignación, mudo a ratos, triste en otros. A veces las dos cosas al mismo tiempo. Por calidad de vida y plata, no había por dónde perderse, asumiendo que las pegas, sobre todo después de enterarme que la Pina había conseguido trabajo en Santiago, eran absolutamente incompatibles.
Ayer comencé como editor vespertino en el diario Estrategia. Es un enorme desafío. Seguro que no será fácil. Sin embargo, tengo fe en mis virtudes, que suicidamente poco tienen que ver con la economía. Tengo claro que un porcentaje mínimo de los periodistas optaron por esta profesión para babear con el tipo de cambio o soportar la prepotencia empresarial. Obviamente la mayoría que se dedica a esto, incluso los que hoy manejan los efectos de los índices con la soltura con que otros escogen la pinta para la escala del carioca, partieron con conocimiento vagos o escasos sobre esta rama, que de social cada vez le queda menos. Eso da tranquilidad.
Eso no es todo. Desde el viernes vivo con la Pina. Arrendamos un departamento muy bonito en Lyon. Convenimos en que lo mejor era funcionar como una sociedad conyugal. El concepto me parecía tan aterrador como el tratamiento de conducto del dentista. Ya derribé el mito. Todos los días me deshago de otro. Cuando uno tiene la certeza que ha escogido correctamente, todos los prejuicios desaparecen.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Nuevamente te deseo suerte amigo. Buena elección... ambas. Estrategia y la más importante, comenzar una relación conyugal...
Algún día nos encontraremos en otra pega... uno nunca sabe... soplan vientos de cambio.

IAN

8:40 p. m.  

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