LIBROS Y DISCOS MÁS VENDIDOS

En el último congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, realizado hace tres años en Puerto Rico, se debatió sobre cómo había que celebrar el centenario cervantino de 2005. El Quijote cumplía 400 vigorosos años y se concluyó que lo mejor era publicar una edición popular, de precio asequible, que a la riqueza de su contenido uniera la limpieza de su presentación. Por lo menos en Chile se cumplió plenamente el objetivo: el libro se ubicó en los primeros lugares del ranking de ventas durante el año.
La explicación va más allá de los 5 mil pesos del precio o la repercusión del aniversario. Como todos los clásicos, la obra se recrea a sí misma a través de los valores culturales imperantes. Los cincos años que Cervantes estuvo preso por los moros en Argel y las tres veces que fue encerrado en España por deudas y malos manejos como inspector de la Armada influyeron en el grito de libertad que permanece intacto en el texto.
Alonso Quijano hoy detestaría que una potencia arbitrariamente y valiéndose de falacias atacara a un país que, pese a todos los abusos de su dictador, no merecía un ataque tan despiadado. Cabalgaría hasta la Casa Blanca.
Tampoco toleraría el sometimiento que hoy experimenta el individuo y seguiría desconfiando, tal como antes, en la autoridad que recorta la capacidad de iniciativa de las personas. Su anarquismo rechazaría la flexibilidad laboral dadivosa que ayuda a sobrevivir sin alas.
Los niños nuevamente están mirando con sospecha a los roperos. Gracias al cine, "Las Crónicas de Narnia" de C.S. Lewis han reconquistado a grandes y chicos. Si bien nunca dejó de ser lectura en los colegios, había perdido interés por culpa de las desechables peripecias de Harry Potter.
El elemento religioso de la saga, esencial para entender el mensaje de fondo de Lewis, puede ser incluso soslayado producto de la riqueza de los universos que describe el autor con una prosa de aplaudida calidad.
Hace un tiempo, Vargas Llosa dijo que era preferible no leer antes que embarcarse en los best-seller de Dan Brown. La declaración del escritor peruano generó variadas reacciones en su contra, enfocadas a que, independiente que sean prescindibles las ficciones del Vaticano o la estructura contenga vacíos cuestionables, nunca estará demás leer. "La Conspiración" y "Ángeles y Demonios" estuvieron entre los más vendidos en nuestro país.
La explicación va más allá de los 5 mil pesos del precio o la repercusión del aniversario. Como todos los clásicos, la obra se recrea a sí misma a través de los valores culturales imperantes. Los cincos años que Cervantes estuvo preso por los moros en Argel y las tres veces que fue encerrado en España por deudas y malos manejos como inspector de la Armada influyeron en el grito de libertad que permanece intacto en el texto.
Alonso Quijano hoy detestaría que una potencia arbitrariamente y valiéndose de falacias atacara a un país que, pese a todos los abusos de su dictador, no merecía un ataque tan despiadado. Cabalgaría hasta la Casa Blanca.
Tampoco toleraría el sometimiento que hoy experimenta el individuo y seguiría desconfiando, tal como antes, en la autoridad que recorta la capacidad de iniciativa de las personas. Su anarquismo rechazaría la flexibilidad laboral dadivosa que ayuda a sobrevivir sin alas.
Los niños nuevamente están mirando con sospecha a los roperos. Gracias al cine, "Las Crónicas de Narnia" de C.S. Lewis han reconquistado a grandes y chicos. Si bien nunca dejó de ser lectura en los colegios, había perdido interés por culpa de las desechables peripecias de Harry Potter.
El elemento religioso de la saga, esencial para entender el mensaje de fondo de Lewis, puede ser incluso soslayado producto de la riqueza de los universos que describe el autor con una prosa de aplaudida calidad.
Hace un tiempo, Vargas Llosa dijo que era preferible no leer antes que embarcarse en los best-seller de Dan Brown. La declaración del escritor peruano generó variadas reacciones en su contra, enfocadas a que, independiente que sean prescindibles las ficciones del Vaticano o la estructura contenga vacíos cuestionables, nunca estará demás leer. "La Conspiración" y "Ángeles y Demonios" estuvieron entre los más vendidos en nuestro país.
SUBAN EL VOLUMEN
Los chilenos se conectaron con Coldplay desde el video "Yellow", donde se ve al vocalista Chris Martin caminando en un amanecer nublado por una playa desierta, con el pelo mojado por la brisa y secándose las lágrimas con el puño de su corta-vientos. El cuarteto conserva el sonido melancólico y no oculta la influencia de otras bandas británicas desgarradoras como Radiohead. Algunos expertos, varios de ellos extranjeros con escala breve y forzada en el país, han sostenido que hay un amplio sector del público chileno que se siente tocado por este tipo de contenido, un poco oscuro, si se quiere. Por eso no extraña que el disco "X & Y" haya sido uno de los más vendidos del año, aunque en varios de sus tracks se abuse del sello que les ha dado éxito. El piano de "Clocks", hit mundial del disco anterior, se asoma de vez en cuando y corta el estado de persuasión de la novedad. Es de esperar que a futuro no suceda lo de U2, de cuyas canciones se puede adivinar la autoría mucho antes que aparezca la voz de Bono.
Pese a que el disco salió sólo hace unos meses, "Confessions on a Dance Floor" de Madonna se encaramó en los primeros lugares, gracias a la fuerza con que entró el primer single "Hung up", una versión sampleada de un clásico de los suecos Abba. Madonna sustituyó su chapa de "chica material" por el de "chica de opinión". Habla sobre absolutamente todo, a veces con un tono de sermón que ha sido severamente juzgado por los medios norteamericanos. Hasta llegó a reprocharle a su maquillador que no estuviera inscrito para votar. Su nuevo triunfo hace olvidar el fracaso de "American Life", que incluyó el retiro del video clip donde, vestida de soldado, comparaba a Bush con Hussein, contradiciendo su postura contestataria. Es como si en los 80’ hubiera sacado el jugueteo con el crucifijo en "Like a Virgin". Musicalmente, la nueva placa es más cercana al techno y la electrónica de "Ray of Light". Visualmente, la reina del pop sigue tan osada, exquisita y frívola como siempre, por lo que cuesta imaginarla en sus tiempos libres leyendo la Torá, como acostumbra desde hace unos años.
De hecho, la canción "Isaac" le valió la acusación de blasfemia de parte de rabinos ortodoxos por hacer referencia a Isaac Luria, un místico judío del siglo XVI.
Los chilenos se conectaron con Coldplay desde el video "Yellow", donde se ve al vocalista Chris Martin caminando en un amanecer nublado por una playa desierta, con el pelo mojado por la brisa y secándose las lágrimas con el puño de su corta-vientos. El cuarteto conserva el sonido melancólico y no oculta la influencia de otras bandas británicas desgarradoras como Radiohead. Algunos expertos, varios de ellos extranjeros con escala breve y forzada en el país, han sostenido que hay un amplio sector del público chileno que se siente tocado por este tipo de contenido, un poco oscuro, si se quiere. Por eso no extraña que el disco "X & Y" haya sido uno de los más vendidos del año, aunque en varios de sus tracks se abuse del sello que les ha dado éxito. El piano de "Clocks", hit mundial del disco anterior, se asoma de vez en cuando y corta el estado de persuasión de la novedad. Es de esperar que a futuro no suceda lo de U2, de cuyas canciones se puede adivinar la autoría mucho antes que aparezca la voz de Bono.
Pese a que el disco salió sólo hace unos meses, "Confessions on a Dance Floor" de Madonna se encaramó en los primeros lugares, gracias a la fuerza con que entró el primer single "Hung up", una versión sampleada de un clásico de los suecos Abba. Madonna sustituyó su chapa de "chica material" por el de "chica de opinión". Habla sobre absolutamente todo, a veces con un tono de sermón que ha sido severamente juzgado por los medios norteamericanos. Hasta llegó a reprocharle a su maquillador que no estuviera inscrito para votar. Su nuevo triunfo hace olvidar el fracaso de "American Life", que incluyó el retiro del video clip donde, vestida de soldado, comparaba a Bush con Hussein, contradiciendo su postura contestataria. Es como si en los 80’ hubiera sacado el jugueteo con el crucifijo en "Like a Virgin". Musicalmente, la nueva placa es más cercana al techno y la electrónica de "Ray of Light". Visualmente, la reina del pop sigue tan osada, exquisita y frívola como siempre, por lo que cuesta imaginarla en sus tiempos libres leyendo la Torá, como acostumbra desde hace unos años.
De hecho, la canción "Isaac" le valió la acusación de blasfemia de parte de rabinos ortodoxos por hacer referencia a Isaac Luria, un místico judío del siglo XVI.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home