lunes, noviembre 20, 2006

EL HOMBRE QUE VENDIO MI FUTURO


Frente a frente. ¡Qué sorpresa! Nunca perdí el control como ahora. Tu pasividad, la manera en que desparramas tus 100 kilos en ese sillón prestado, aniquila lo poco que me queda de resignación. El odio se impone, mientras, en la abandonada fábrica de timbres de goma, un par de borrachos discuten sin que, a la altura que nos encontramos, pueda escucharlos para olvidarme del rencor y no romperte la cara como mereces. Se acabó la ternura. Se fueron esos recuerdos en el último asiento de la micro. Alejo Barrios se esfumó, con sus románticos heladeros y los gritos de la barra. Sudo por temor de cumplir con lo que anticipan mis pesadillas. Cagarme la vida no te podía salir gratis, por más que te esfuerces en conseguir mi misericordia con tu cara de niño huérfano. No hay mucha diferencia entre los dos en eso. Es como si no hubieras existido, salvo para arruinar cada cosa que tocaste. Esos destellos de tu “inconciente” e “involuntaria” maldad. A otro con ese cuento. Por lo menos si no tuvieras más de 60 años.
Uno sabe lo que hace. Más si es abstemio como tú. Quizás tomas y no me he enterado. Puede que te hayas aburrido de peregrinar a cuanto templo existe, con free pass para colocarte el gorrito en la sinagoga, envenenarte con la cuchara de comunión de los ortodoxos o guitarrear con los canutos. Ninguno de esos dioses te dará el kino. Ni hará que tu hijo te perdone.
Finalmente desisto. Es hora que te vayas. Ya nos encontraremos otra vez.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Cuando tenías que estar te echaste a correr!!!!



buena!!!

12:46 a. m.  
Blogger BarFly said...

no entiendo..vale, igual

11:45 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

uffff...esto es nuevo? Que lástima sentir tanto odio justificado...que horrible saber eso.

saludos

2:12 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

no razonar...
desaparecer...

8:57 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home